El ya desgastado término “coronavirus” está presente en nuestra vida todos los días. ¿Quién no mantiene al menos una conversación diaria sobre el virus que ha enfermado al mundo entero? La OMS ha puesto nombre al hartazgo y al agotamiento que sentimos: fatiga pandémica, y ahora más que nunca el bienestar emocional en el trabajo es un intangible que se ha convertido en imprescindible. Hablamos sobre este tema en las próximas líneas.

La salud es la base de la vida, sin salud estamos condenados. Pero la salud no es solo física sino también mental y emocional. En pleno 2021 la salud mental continúa envuelta en un halo de estigma, aunque por suerte parece que la pandemia de la covid-19 al menos ha conseguido que normalicemos expresar nuestro estado de ánimo. Cuando tenemos un problema en la piel vamos al dermatólogo, si tenemos alergia acudimos al alergólogo y, sin embargo, cuando nos sentimos tristes parece que nos da vergüenza que un profesional nos ayude a salir del bache.

La Oficina del Censo de Estados Unidos notificó en noviembre de 2020 que el 69% de los encuestados sufría con frecuencia síntomas de ansiedad y nerviosismo. Y es que tenemos recortada la libertad individual a niveles insólitos: nos dicen a qué hora tenemos que volver a casa, con cuántas personas nos podemos reunir, y nos prohíben viajar. Por eso, ahora el bienestar emocional en el trabajo no es un requisito más que valoramos, sino una verdadera necesidad.

Como explica Paloma Fuentes, Manager de Felicidad en Mahou San Miguel en un artículo de RRHH Digital, la felicidad en el trabajo depende de tres niveles según el modelo del sociólogo Ruut Veenhoven. El nivel Macro viene determinado por las políticas generales de la empresa, su cultura y sus valores. El nivel Meso está relacionado con el salario, el desarrollo de carrera y el modelo de liderazgo. Por último, a un nivel Micro encontramos todo lo relativo a la salud, a la prevención, a la flexibilidad y a la conciliación.

Si realizáramos una carta de deseos para alcanzar ese bienestar emocional en el trabajo, probablemente la mayoría de los trabajadores coincidiríamos en lo siguiente:

Trabajos que cuiden y respeten la salud . El bienestar emocional en el trabajo depende, en primer lugar, de la salud. Esto siempre ha sido y será así, pero ahora seguimos sumidos en una pandemia y exigimos a las empresas responsabilidad en el ámbito de la prevención y la salud.

-Un empleado es, ante todo, una persona. La flexibilidad, la conciliación real y el teletrabajo son requisitos que buscamos en las empresas para alcanzar el bienestar emocional en el trabajo, puesto que es imposible ser feliz en una compañía rígida que te hace renunciar a ti mismo.

-Queremos trabajos que nos permitan crecer a nivel profesional. Hay muchos tipos de personas y, por supuesto, también de empleados. Pero el desarrollo y el crecimiento profesional está íntimamente ligado a la motivación. ¿Quién no se cansa de un trabajo en el que tiene un techo y sabe que de ahí no va a pasar?

-Salarios acordes a la formación y a la experiencia. La precariedad laboral es una realidad consumada, por eso el bienestar emocional en el trabajo también depende de la constatación de que el esfuerzo se ve recompensado con un sueldo digno. Valoramos aquellos trabajos con una remuneración que consideramos satisfactoria porque nos permite llevar un estilo de vida determinado.

-Ambientes de trabajo sanos. ¿Cómo percibimos un empleo en el que los compañeros son casi parte de nuestra familia? Pasamos muchas horas de nuestra vida en el trabajo, y es vital que el ambiente de trabajo sea sano.

Líderes que inspiren, comuniquen con respeto y cuiden a sus empleados. Para el bienestar emocional en el trabajo es indispensable saber que nuestros jefes son un ejemplo a seguir y que nos van a hablar siempre desde el respeto. Hay muchas maneras de cuidar a los empleados, por ejemplo, se pueden implementar espacios para el relax en el trabajo: en Westerman contamos con salas de descanso, mesa de ping pong…

Comunicación bilateral. La comunicación interna, contar con canales eficaces para poder realizar propuestas o poder aportar opiniones con tranquilidad porque sabes que serán escuchadas benefician el bienestar emocional en el trabajo.

-Empresas éticas. Para desarrollar nuestra carrera profesional buscamos empresas transparentes en su gestión, éticas en el trato con sus clientes y empleados, respetuosas con el medio ambiente…

Si tienes más ideas que fomenten el bienestar emocional en el trabajo, ¡comenta el post!

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