Desde hace años se ha popularizado el concepto de Responsabilidad Social Corporativa. Cada vez estamos más concienciados del daño medioambiental que ejercemos como sociedad, exigimos transparencia a los cargos públicos y defendemos buenas prácticas en el trabajo. Y todas estas peticiones también se las hacemos a las empresas: queremos compañías responsables con la sociedad y que respeten un código ético. Hoy hablamos de la RSC y cómo puede aplicarse en las empresas.

Como cabe suponer, el concepto de Responsabilidad Social Corporativa alude al impacto que produce la actividad de una empresa en la sociedad. El término sociedad es muy amplio, y cuando mencionamos la RSC es preciso valorar el ámbito económico, social y medioambiental. Según esto, es posible afirmar que la Responsabilidad Social Corporativa posee un carácter multidisciplinar.

Si nos paramos a pensar, la actividad de cualquier compañía afecta a su entorno más cercano (empleados y clientes) y al entorno global. Una empresa socialmente responsable cumple la legislación vigente en lo relativo a asuntos sociales, laborales, medioambientales y de Derechos Humanos, e incluso lleva a cabo iniciativas para mejorar la calidad de vida de sus empleados o de la sociedad en su conjunto.

El Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa recoge que la RSC debe estar presente en todas las áreas del negocio, comporta compromisos éticos, ha de involucrar a la alta dirección y tiene vocación de permanencia.

Cómo aplica Westerman la RSC

Como comentábamos antes, la ética es uno de los aspectos fundamentales de la RSC. En Westerman trabajamos con y para las personas: identificamos nuevos retos que se presentan en el mercado con profesionales que están buscando un cambio. Perseguimos el perfect match: relaciones laborales duraderas en las que candidato y empresa estén seguros y satisfechos de su decisión final. Por este motivo los procesos de selección deben respetar un código ético y ser absolutamente confidenciales, claros y honestos.

Además, respetamos el planeta porque somos conscientes de que solo si lo cuidamos podremos crecer y prosperar como sociedad. Por eso, parte de los beneficios de Westerman los destinamos a iniciativas ecológicas, somos paperless, conducimos vehículos de etiqueta Eco y reciclamos en la oficina.

En cuanto al bienestar emocional de los empleados, Westerman apuesta por la flexibilidad, por la conciliación y por el teletrabajo.

Más iniciativas de RSC

Como estamos comprobando, la Responsabilidad Social Corporativa atañe a cuestiones éticas pero también de imagen corporativa. ¿Cómo percibimos a una empresa que daña el planeta o que no es transparente en su gestión? La percepción que nos produce es nefasta, y ahora cualquier persona tiene el poder de provocar una crisis de reputación a golpe de click.

Por ejemplo, Mercadona ha eliminado las bolsas de plástico de un solo uso en todas sus tiendas y dona con frecuencia alimentos a distintas entidades; y Quirónsalud colabora con la Fundación Recover y muchos de sus sanitarios trabajan de forma altruista y voluntaria para lograr un modelo de sanidad sostenible en África. Por otra parte, L’Oréal ha implantado un sistema que mide el impacto de los cosméticos y se ha marcado el objetivo de que en 2025 el 50% de los plásticos de sus envases proceda de origen reciclado o biológico. Damm, por su parte, ha reducido un 37% el consumo de agua en la última década y trabaja con un modelo que combina las tecnologías de cogeneración, biogás de recursos naturales y energía solar.

Por fortuna, existen numerosos ejemplos de empresas socialmente responsables y diversas iniciativas, y es que ya concebimos la RSC como un requisito indispensable para cualquier compañía.

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